El desplome de Hollywood, o como la TV en streaming nos ha cautivado

Termina el verano. Ya están recogidos los datos recaudatorios y otros relacionados con el sector cinematográfico durante la época estival, y los resultados no son buenos. Se ha podido comprobar cómo nos encontramos frente a lo que ya se conoce como el desplome de Hollywood.

Las cifras hablan

Empezaremos por decir que la industria del cine en EE.UU ha sufrido uno de los peores veranos desde los 90.

Con una caída en los ingresos del 14.6% acompañada de un recorte en la cantidad de espectadores (quedándose en los 430 millones de personas de mayo a agosto -incluido- en el país de las oportunidades) Hollywood sólo se ha metido en el bolsillo 3830 millones de dólares, algo que no pasaba desde 2006. De ahí que podamos hablar oficialmente de lo que se denomina ya como el desplome de Hollywood.

Sin embargo, se tiene esperanza en que IT, que ya está en las salas españolas -y en más de 4000 en todo el mundo- suponga el comienzo de la recuperación del sector.

¿Y quién tiene la culpa?

Parte de esta situación -y los profesionales del sector dirán que es una parte enorme- está condicionada por la proliferación de las TVs en streaming, con Netflix a la cabeza pero seguida de muchísimas otras.

La TV bajo demanda es muy sencilla y cómoda de consumir

La TV bajo demanda es muy sencilla y cómoda de consumir

Este nuevo servicio de contenido audiovisual bajo demanda -mucho de él de gran calidad- está convirtiéndose en muchos casos en una alternativa a las sesiones de cine, ofreciendo estrenos unas cuantas semanas después de que se hagan las proyecciones en el cine.

Sin embargo, está claro que una emisora de TV en streaming no puede ofrecer el mismo producto que una sala de cine, precisamente porque no es una sala de cine. El ritual de ir al centro comercial, tomar unas tapas, ver alguna tienda, quejarse de los precios tanto de las entradas como de las palomitas y demás es algo que ninguna TV bajo demanda nos puede ofrecer. Además, no hay que olvidar lo importante, que es que no se ofrecen los estrenos en paralelo con las salas por lo que muchos usuarios suscritos a estos servicios van al cine exactamente con la misma frecuencia que antes, si les gusta lo que se proyecta, claro.

Entonces… ¿cuál es el problema?

El problema, querido público, se divide en dos.

  • El primero e irreparable es que la calidad de los títulos de estreno -en líneas generales- es cada vez menor.
  • El segundo, que deriva del anterior, es que, al no tener el usuario demasiado interés en las novedades, se conforma con el contenido que ofrecen Netflix y compañía. Y es que, viendo la cantidad de películas que estrena, por ejemplo, HBO en septimbre, no es de extrañar que si no ponen nada interesante en el cine nos quedemos en casa.

Y así está la cosa en referencia al disfrute de películas en Estados Unidos y, de manera más o menos acusada, en el resto del mundo; se ha sufrido un gran desplome de Hollywood que costará enmendar.

Vía: El Economista

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